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El filón escondido en el subsuelo salmantino: Wolframio y ‘tierras raras’ se concentran en el oeste de la provincia

Informes de la Universidad y del Observatorio de Prospectiva Industrial determinan que Salamanca tiene reservas de estos metales, vitales para la industria tecnológica, en cantidades suficientes para que la explotación sea rentable

Explotación de wolframio en Barruecopardo. |FOTO: SALORO

El subsuelo salmantino de la zona más despoblada y deprimida de la provincia esconde el llamado ‘nuevo oro’ del que depende el desarrollo de nuevas tecnologías. Metales y minerales poco comunes que son fundamentales para el desarrollo de energía, móviles, baterías o catalizadores y por los que pelean las grandes potencias de la industria. Salamanca de hecho, es una zona con gran historia minera y rica en estaño o wolframio, incluso cuenta con zonas donde se han encontrado "tierras raras", un elemento por el que medio mundo pelea ya que es vital para el desarrollo tecnológico. De hecho, en la actualidad China produce el 97% del total de la producción mundial de Tierras Raras.

En Salamanca el wolframio ya se está explotando gracias al proyecto de la empresa Saloro que permitió reabrir la mina de Barruecopardo. El resto de los yacimientos y posibles extracciones minerales todavía están olvidadas, en estudio o con solicitudes de explotación en proceso.

Es el caso de las ‘tierras raras’. Se denomina por este nombre a 17 elementos químicos: escandio, itrio, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio. Se denominan "raras" porque es poco común encontrarlos en una forma pura y que son utilizados para fabricar productos tecnológicos o armamento. Unos elementos vitales para la industria de las nuevas tecnologías ya que se utilizan para fabricar tablets, pantallas de LED, smartphones, ordenadores portátiles, pantallas táctiles; aunque también son de gran utilidad en otro tipo de tecnologías como la eólica, militar o los coches eléctricos.

Mapa con las zonas donde se ha determinado que existen metales y minerales interesantes para su explotación. 

 

'Tierras raras' en Salamanca

Tanto los estudios de la Universidad como del Instituto Geológico y Minero de España indican que en Castilla y León se encuentran estos metales. En concreto, un estudio de la Universidad de Salamanca, firmado por M. López Plaza y J.C. Gonzalo, determina que en la zona denominada “Domo del Tormes”, en la frontera de Zamora con Salamanca, donde existen cantidades significativas de lantano y cerio. Esta zona está limitada por Juzbado al sur y por Pereruela al norte. Granitos dos micas, wolframio, estaño, uranio y otros minerales metálicos que suelen estar asociados a tierras raras son los yacimientos existentes. Un informe realizado por el antiguo CECALE, actual CEOE Castilla y León, indica que la posible explotación de las tierras raras sería viable ya que habría “cantidades suficientes para que esta fuera rentable”.

Este documento recoge que los leuco granitos de dos micas afloran mayoritariamente en el Oeste de Zamora y Salamanca. En Golpejas habría estaño, asociado a la columnita y tantalita y también se encuentra en Morille-Martinamor. Lumbrales y Saucelle, localizados en el esquisto grauvático, que pueden tener tierras raras asociadas a la wolframita, la scheelita y la casiterita. En los campos pegmatíticos de La Fregeneda y Aldeadávila, también podrían localizarse este tipo de metales. También podrían localizarse tierras raras en Sorhiuela, San Miguel de Valero y Los Santos asociados al granito mientras que en Puebla de Azaba, al suroeste de Ciudad Rodrigo,existen yacimientos de casiterita e ilmenita. TAmbién existen mineralizaciones en Morille, Martinamor, San Pedro de Rozados.En el área de Guijuelo habría mineralizaciones de casiterita, mientras que en la mina de Golpejas, ya explotada, habría casiterita y tantalita. Otra zona es Jálama, el área de Villasrubias relacionada con el granito de Peñaparda o asociadas al granito de La Alberca.

El reto es considerar si su explotación sería rentable y si hay metal suficiente para que las empresas puedan tener interés en explotarlo. 

El wolframio salmantino que permite que tu móvil funcione

En el siglo XX Salmanca contó con varias explotaciones de wolframio en Barruecopartdo, Morille o San Pedro de Rozados, así como yacimientos de estaño en Golpejas, Lumbrales o La Fregeneda. Una extracción que tuvo su momento de auge durante la segunda guerra Mundial ya que estos metales tenían gran demanda internacional para la industria bélica y está recogido que muchos de los envíos salieron de España a través de Portugal. El problema llegó a mediados de los ochenta, cuando la demanda era baja, los precios de las materias primas cayeron y las minas cerraron. 

Mina Barruecopardo. | FOTO: Museo de Mineralogía de Barruecopardo

La situación del mercado del wolframio cambió en el siglo XXI y esto volvió a hacer rentable la explotación de la mina de wolframio de Los Santos y la reapertura de la mina de Barruecopardo. No solo han subido los precios del mineral, sino que la UE considera al wolframio como una materia prima crítica por su valor estratégico. Con la llegada de Saloro, Barruecopardo ha recuperado su identidad minera y la esperanza en el futuro inmediato, porque durante gran parte del siglo XX su economía giró alrededor de la extracción del wolframio y la reapertura de la mina ha vuelto a convertirse en un dinamizador económico de primera magnitud en este enclave arribeño.

Actualmente, la mina de wolframio de Barruecopardo da empleo directo a 180 personas, de las que el 73% vive en Barruecopardo o en la comarca de Vitigudino, y el 21% son mujeres. “En la mina siempre estamos buscando trabajadoresy desde aquí animamos a quienes estén interesados, que nos envíen su solicitud”, señala Agne Ahlenius, director general de Saloro, empresa que aprovecha el yacimiento de wolframio desde 2019. “Hemos tenido mucha suerte, porque Barruecopardo y los pueblos vecinos nos han recibido muy bien. Todavía recuerdan los años de bonanza de la minería y siempre han estado a favor, por lo que han hecho lo posible por ayudar a que la compañía Saloro reabriera la mina. Como curiosidad, decir que entre los empleados tenemos personas cuyos padres o abuelos trabajaron en la antigua mina”, agrega Ahlenius.

Wolframio bajo luz ultravioleta y luz natural. | FOTO: SALORO

El wolframio es un mineral inerte, esencial en la industria moderna. Su aprovechamiento actual difiere muy poco de cómo se realizaba hace 50 o 60 años, debido a su gran densidad. Es decir, se continúa fragmentando el granito donde está incluido el wolframio y, mediante corrientes de agua continua, se van separando por densidades, de manera que el wolframio se deposita en el fondo por su mayor peso específico y se va retirando. Para su separación se emplean varios procesos diferentes hasta conseguir el concentrado de wolframio.

La legislación española en materia de minería y medio ambiente vela tanto por el correcto aprovechamiento de los yacimientos mineros, como por la conservación del entorno social y medioambiental en el que se asientan, lo que hace que cualquier empresa minera tenga que desarrollar completos programas en materia de protección ambiental. Este cumplimento de la ley es lo que sí ha cambiado ostensiblemente con relación a la minería del siglo XX. Saloro tiene un programa muy completo de seguimiento y control de su entorno que realiza cada año en colaboración con el servicio territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León. La mina se encuentra dentro de una ZEPA –Zona de Especial Protección para las Aves – y es lindera del Parque Natural Arribes del Duero.

El wolframio salmantino se destina a la exportación

Desde el cierre de las minas de estaño y wolframio en los ochenta, España ya no cuenta con ninguna empresa de transformación de estas materias primas, por lo que el 100% de la producción de concentrado de wolframio de Barruecopardo se exporta por Saloro a varios países de Europa, América y Asia. “El 85% de la producción mundial de wolframio está en China, el resto lo podemos encontrar en Bolivia, Brasil, Canadá, Austria, Portugal, Australia y en España. Una vez que se reabrió la mina de Barruecopardo, el primer envío de concentrado de wolframio se obtuvo a finales de 2019. Para este año, Saloro prevé extraer unas 1.500 toneladas de concentrado de wolframio. El producto que se obtiene aquí es de una calidad excepcional. Está considerado como uno de los mejores concentrados de wolframio del mundo y el mejor de Europa”, explica Agne Ahlenius, director general de Saloro.

El wolframio se utiliza hoy en día para la fabricación de útiles de perforación y corte. Son esenciales para el mecanizado de las piezas en la industria y la perforación de cualquier tipo de pozo o sondeo, ya sea para la extracción de petróleo, agua o investigación.En cuanto al uso cotidiano, el wolframio está presente en las puntas de las brocas y en artículos indispensables de los que no nos separamos, los teléfonos móviles, cuya fabricación requiere más de 50 minerales, entre los que se encuentra el wolframio, que es el que permite que vibre el teléfono que llevamos en la mano.

Otros estudios y proyectos de la Junta 

La Sociedad de Investigación y Explotación Minera de Castilla y León, S.A (SIEMCALSA) tiene diversos proyectos en toda la Comunidad. En Salamanca cuenta con uno en Villasrubias, que fue otorgado a la entidad en 2019. El objeto de investigación son unos diques de pegmoaplita con mineralización de litio, tántalo, niobio y estaño. De estas 4 sustancias, las 3 primeras son materias primas críticas para la Unión Europea. Además, cuenta con otro proyecto más antiguo en Lumbrales donde ha llevado a cabo una investigación para estudiar la mina de Lumbrales y otra banda mineralizada, denominada Navilantera-Las Órdenes, que presenta mineralizaciones de estaño y wolframio apenas investigadas.

Comentarios
saludos Hace 2 años (16/02/2022 17:43)
ojala vuelva la mina de Morille
Pantaleon Hace 2 años (16/02/2022 16:52)
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