El pasado 24 de agosto quedará marcado en el calendario como una fecha histórica para la cristiandad y también para el resto del mundo por la repercusión histórica y patrimonial que dejará. Dos días antes de la celebración de la Transverberación de Santa Teresa en Alba de Tormes, un pequeño grupo de carmelitas e investigadores abrían un sepulcro que llevaba 110 años cerrado, el de Santa Teresa. A la emoción religiosa del momento se suma la importancia histórica de ese momento, en el que se levantaba el mármol negro que sirve de lápida y que se ve sobre el altar de la Iglesia de la Anunciación. Los participantes sabían que en su interior había una urna de plata que guardaba los restos de Santa Teresa, pero poco más. Así lo reconoce uno de los participantes en este hito, el carmelita Ricardo Plaza, quien cursara en Salamanca sus estudios de teología y de Bellas Artes que además se ha encargado de la restauración de la urna de plata y los relicarios que albergan el corazón y el brazo de Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada, una de las mujeres más importantes de la historia.
“Sabíamos que había algo, pero no éramos conscientes de lo que había dentro del sepulcro”, asegura. Las fotos de 1914 tenían escasa calidad y cuando abrieron y encontraron la magnífica urna de plata, que se puede ver estos días en la iglesia albense, “la sorpresa fue tremenda”. Y es que de la urna no había documentación ni estudios previos hechos. Apenas unos apuntes del arquitecto, porque trabajó en la corte, pero el nombre del platero se conoce porque está grabado en la urna, pero hasta ese momento no se sabía que era obra suya.

“Es una pieza con mucho detalle y con detalles extremadamente delicados”, asegura el restaurador. “Juega con el mate y el brillo, es de una maestría brutal y de una calidad un detalle excepcional. Yo nunca había visto algo similar y esto es el cascarón, lo externo, porque lo verdaderamente importante son los restos”. Un momento emocionante “que te supera”, además teniendo en cuenta que al abrir la urna vieron que “estaba intacta, como si se hubiera cerrado el día antes, no se había movido nada, no había ni una mota de polvo dentro”.
En su calidad de carmelita y, por tanto, hombre de fe y que venera la figura de la Santa afirma que la restauración de la pieza ha sido todo un reto profesional y personal. “Ante ciertas obras te quedas paralizado, da miedo tener que tocarlo por su importancia. Yo tenía ese miedo porque además tenía un sentimiento muy grande, pero no me podía dejar llevar por ese sentimiento, tenía que enfrentarme a esa obra como una más y dejar aparcado ese sentimiento, el asombro y la emoción”.

Una restauración que enfrentó teniendo en cuenta la premisa de intervenir sin modificar nada y que nada de lo hecho fuera irreversible, como explicó durante la presentación de la urna ante una iglesia llena de albenses expectantes por conocer más de ‘su’ Santa. Y es que Alba es muchas cosas, pero sobre todo es Santa Teresa, las madres carmelitas las guardianas que la custodian y los vecinos de la villa quienes la sienten como suya.
La restauración, por tanto, se centró en devolver el brillo original a la impresionante pieza. La urna tenía partes de la plata que se habían oscurecido por el contacto con el aire por lo que ha realizado una limpieza de toda la plata, así como de las manchas de cera que encontraron y las producidas por los productos de limpieza que habían entrado desde el exterior. También había daños producidos por una palanca al intentar abrir el sepulcro. Un trabajo minucioso que le ha llevado un mes, por lo delicado de la decoración de plata.
Fe, arte, historia y devoción de la mano. No es para menos, además de la importancia de poder conocer mejor a la Santa, la apertura del sepulcro ha permitido escubrir una pieza orfebre única en el mundo. “Es una de las urnas más importantes de toda la cristiandad, uno de los reliquiarios más importantes porque alberga los restos de una mujer total universal, que no patrimonio de la iglesia, sino de toda la humanidad”, asegura Plaza. “Una mujer que rompió moldes en el siglo XVI de tal forma que su mística se estudia en todas las culturas y todas las religiones”, añade. Por eso reconoce que “formar parte de esa universalidad es todo un privilegio y es todo un honor y que hayan confiado en mi igualmente”.

La apertura del sepulcro pondrá luz a la historia de la mujer más universal de la iglesia ya que toda la información recabada durante los distintos estudios que se están realizando se está dando a conocer al mundo. Conocemos qué enfermedades tenía, cómo fue enterrada y que elementos la acompañaban, cómo era su verdadero rostro,... Además, estos estudios son solo el primer paso de muchos que vendrán a posteriori, por ejemplo, los que desvelarán el misterio en torno a la urna de plata, datando su origen, la mano que trabajó de forma tan especial la plata y, en definitiva, a la datación histórica y artística de cada elemento que la compone.
También traerá cambios. Uno de los más importantes es que una vez finalice el estudio del sepulcro tras la veneración de los restos de la Santa que tendrán lugar en mayo, Teresa volverá a su sepulcro, pero la urna de plata quedará a la vista. Un cristal en la parte superior permitirá que los fieles y visitantes que peregrinan hasta la villa ducal puedan verla. “No solo por verla que es importante la instalación de un cristal, sino como medida de protección”, asegura el restaurador ya que “va a estar más herméticamente cerrada que con el cerramiento original del sepulcro. Le va a dar esa protección que necesita el metal para su conservación”.

Un cambio que sin duda atraerá a miles de fieles hasta la villa ducal, centro de peregrinación en torno a la figura de la Santa. “Para Alba de Tormes es algo tremendo”, asegura Plaza que reconoce que a veces no somos conscientes de la importancia de lo que tenemos cerca y de la universalidad de Santa Teresa.
El próximo reto de Ricardo Plaza será restaurar el relicario que guarda el corazón de Santa Teresa. Concluirá así uno de los trabajos más importantes de su vida profesional como restaurador y uno de los más conmovedores y especiales como religioso. Un trabajo que ha puesto luz sobre la figura de una mujer físicamente pequeña pero tan grande de espíritu que logró sacudir al mundo.
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