La hermandad de Nuestra Señora de la Soledad espera con ilusión la llegada de la Semana Santa para salir a la calle de la mano de una de las procesiones más bellas y seguidas de Salamanca. El anhelo fue sustituido por la tristeza hace cuarenta años, en la madrugada del 30 de marzo de 1985, cuando unos desconocidos accedieron al interior de la Catedral para robar todo el ajuar de la imagen, incluida la corona realizada por el taller de joyería Cordón de principios del siglo XX.
Los ladrones forzaron una de las puertas del Patio Chico con potentes palanquetas y se hicieron con un botín valorado en 800.000 pesetas. Entre los objetos robados figuraban "una corona de plata y oro con incrustaciones de piedras preciosas dos anillos de oro con piedras negras un rosario de oro con crucifijo, dos coronas de espinas y una cadena y medalla de oro con la imagen grabada de la Virgen", según informaba el diario El País.

Las joyas originales no pudieron recuperarse, pero la sociedad salmantina respondió de forma solidaria para que la Soledad volviera a lucir en su máximo esplendor durante la procesión de la madrugada del Sábado Santo. La hermandad se hizo más grande con la incorporación de nuevos cofrades y numerosas personas hicieron donaciones que permitieron recomponer el ajuar de la Virgen.
La réplica de la corona perdida no ha logrado igualar el valor artístico de la original, pero el suceso acontecido hace cuarenta años no ha empañado el 'paseo' de la Soledad por las calles de la ciudad. Cientos de charros y turistas continúan agolpándose año tras año a las puertas de la Catedral y a lo largo del recorrido para ver de cerca a 'La Reina y Señora de Salamanca' en su día. Este 2025 parece que no va a ser una excepción.
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