Camilo y Pilar querían aportar su granito de arena al mundo tras jubilarse. Primero pensaron en hacer un voluntariado fuera de Europa, en América Latina, pero pronto se dieron cuenta de que también "podían ayudar sin salir de Salamanca". Se inscribieron en el programa de acogimiento familiar de menores protegidos en Castilla y León y, desde septiembre, cuidan de una pequeña de menos de un año de forma temporal, hasta que pueda volver con su familia biológica o la Junta de Castilla y León decida cuál es la mejor medida para ella.
El matrimonio realizó un curso durante el último trimestre de 2023 para obtener "una formación muy completa" y estar lo mejor preparado posible para acoger al bebé. También fue sometido a varias entrevistas, al igual que sus hijas y entorno más cercano, para comprobar que cumplían los requisitos necesarios. Estos están regulados por el Decreto 37/2006, de 25 de mayo, y exigen que las personas que realizan la acogida tengan la "suficiente capacidad para el cumplimiento de las funciones propias de un buen padre o madre de familia" y "un estado de salud físico y psíquico que no le impida realizar el acogimiento".
Superadas todas las etapas del proceso, que incluye una visita al domicilio de la familia de acogida, esta es incluida en una bolsa a la espera de ser seleccionada para cuidar a uno de los menores protegidos de Castilla y León. Durante todo el acogimiento, un equipo técnico de la Sección de Protección a la Infancia de la Junta se encarga de coordinar la convivencia para apoyar el bienestar del niño o niña.
"Dar cariño a cambio de más cariño"
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La vida de Camilo y Pilar dio un giro de 180 grados en septiembre de 2024. Desde entonces cuidan de la "maravillosa" pequeña y dicen estar viviendo "una experiencia preciosa de amor incondicional". El bebé "probablemente nunca se acordará" de ellos por su corta edad, pero todo lo que le brindan lo reciben por duplicado. "Damos nuestro tiempo y cariño a cambio de más cariño y sonrisas", señalan orgullosos.
Vitalidad, entrega, rejuvenecimiento, ilusión, la inocencia de un bebé... son otros de los motivos por los que la familia salmantina defiende el acogimiento familiar. Los Servicios Sociales de Castilla y León añaden como beneficios la puesta en práctica de creencias sobre la solidaridad y humanidad, la oportunidad de crecer como personas y el fortalecimiento de los valores de respeto, diversidad o tolerancia.
Las ventajas se extienden igualmente a los menores y a sus familias biológicas. Los primeros pueden crecer en un ambiente familiar al tiempo que reciben una atención individualizada y se desarrollan en un ambiente seguro, mientras que las segundas tienen la tranquilidad de que sus hijos están bien atendidos durante el tiempo que les es imposible hacerlo. Además, pueden mantener los vínculos afectivos con sus respectivos bebés, a los que visitan en puntos de encuentro familiar.
Apoyo psicológico y atención 24 horas
"El acogimiento familiar temporal puede durar un máximo de dos años e intentan que perdure lo mínimo posible para que el bebé este cuanto antes con la que será su familia definitiva", sostienen. Durante ese tiempo, y especialmente de cara a la despedida, las personas encargadas de acoger pueden necesitar ayuda psicológica. El programa se lo brinda. "Tenemos visitas y seguimiento de la psicóloga y trabajadora social de Cruz Roja. También un teléfono de atención 24 horas", afirman.
Entre otros apoyos, las familias de acogida reciben orientación técnica y profesional para el ejercicio adecuado de la guarda; pueden pedir permisos laborales y prestaciones por motivo de maternidad y paternidad; tienen la posibilidad de formar parte de Grupos de Autoayuda junto a otras personas en su misma situación; y disfrutan de beneficios educativos o aquellos que se establezcan para favorecer la conciliación de la vida familiar y laboral.
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