El Consejo de Ministros ha dado un paso importante en la protección de las tradiciones españolas al aprobar un Real Decreto que reconoce la apicultura como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Esta decisión, propuesta por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, busca salvaguardar una práctica arraigada en múltiples regiones del país, con un fuerte valor identitario y de gestión territorial.
El reconocimiento llega en un momento crucial, ya que la apicultura se enfrenta a diversos desafíos, como el cambio climático, el uso de plaguicidas y la competencia global.
Además, la falta de relevo generacional en algunas zonas pone en peligro la continuidad de esta actividad ancestral.
La apicultura, que consiste en el cuidado de colonias de abejas en colmenas para la producción de miel, cera y otros derivados, ha evolucionado a lo largo de los siglos, desde las técnicas neolíticas hasta la apicultura moderna.
Esta práctica no solo implica la producción de alimentos, sino que también está estrechamente ligada a la naturaleza, la agricultura, la gastronomía y las tradiciones locales.
En torno a la apicultura se han desarrollado festividades, creencias, oficios y formas de vida que enriquecen el patrimonio cultural inmaterial de España.
Además, la apicultura desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la biodiversidad y la polinización, lo que contribuye a la salud de los ecosistemas.
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